“Las parejas a veces se desintonizan como las radios antiguas en donde hay que girar el botón con cuidado para ajustar el dial, o como los instrumentos musicales que el paso del tiempo hace que desafinen y hay que afinarlos”.

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Muchas parejas pasan por momentos difíciles que pueden acabar rompiendo la relación, si bien en ocasiones esos momentos (y sobre todo la gestión que se hace de ellos) pueden afianzar la relación y unir más a la pareja. De esto trata la terapia de parejas: dotar de herramientas que permitan gestionar los conflictos que a lo largo de la vida surgen en todos los ámbitos, y por supuesto, también en el de la parejas.

¿Cuáles son los motivos que llevan a una pareja a tomar la decisión de iniciar una terapia de pareja?

Los motivos suelen ser muy variados y complejos: La rutina, una infidelidad, desconfianza, discusiones frecuentes, la percepción de que la otra persona ya no te entiende, la falta de deseo, la escasez de relaciones sexuales, etc. Estos elementos, por separado o juntos, pueden ser los que animen a solicitar una cita con un terapeuta de parejas.

¿Cuándo nuestros problemas son lo suficientemente graves como para pedir ayuda?

Las parejas tienden a subestimar la gravedad de sus problemas. Pensar que la pareja no funciona es algo tan difícil de asumir que preferimos ignorarlo. Preferimos pensar que es algo que se va pasar solo. Cuando estos conflictos no son aislados, buscar ayuda profesional es lo más adecuado e inteligente para enfrentarse a ellos. Cuanto antes se consulte con un profesional con experiencia, más fácil será retomar el bienestar.

¿Buscar ayuda para un problema de pareja significa que la relación está terminada?

No. Algunas personas temen que la búsqueda de ayuda sea un signo de fracaso. Es mejor buscar ayuda al inicio de la problemática que esperar a que las dificultades sean demasiado graves. El resultado de una terapia de pareja depende de muchos factores pero hay dos aspectos muy importantes a tener en cuenta: lo motivados que están los miembros de la pareja para trabajar en el problema y lo importante que es para ambos la propia relación.

¿Una terapia de parejas es siempre una terapia sexual?

No tiene por qué. Yo he atendido a parejas en donde lo que mejor valoraban era su relación sexual. Si bien es verdad, que esto no es lo habitual. Cuando hay un deterioro en la relación de pareja es muy frecuente que las relaciones sexuales se vean afectadas. En otras ocasiones, son los problemas sexuales los que terminan haciendo mella en la relación de pareja. Por ello, una psicóloga con formación y experiencia en sexología puede abordar con mayor conocimiento todas las dificultades que aparezcan en los distintos ámbitos.

¿Puede la/el terapeuta pensar que yo soy culpable y ponerse de parte del otro miembro de la pareja?

Una sola persona no es totalmente responsable de los problemas en una relación. Los problemas de pareja son relacionales y se llegan a ellos por los patrones conductuales adquiridos en la relación. El trabajo con “la culpa” es fundamental en esta terapia, porque la culpa achica y no permite un crecimiento personal. En cuanto a lo de que el/la terapeuta haga una alianza con uno de los miembros de la pareja y haga sentir culpable al otro miembro, eso no es hacer terapia de pareja. Las personas que tenemos una formación en Psicología Clínica estamos entrenadas para no juzgar, puesto que no somos jueces y no es nuestra misión.

Tratamiento y método en la Terapia de Parejas

El tratamiento se fundamenta en la psicología cognitivo conductual que dispone de contrastada evidencia científica.

En primer lugar lo que hay obtener es un diagnóstico preciso. Es el primer objetivo en la primera consulta. Ésta durará hora y media para hacer un diagnóstico adecuado y hablar por separado con cada miembro de la pareja. Posteriormente será en conjunto.

El segundo objetivo es explicar a la pareja las causas y el proceso que ha desembocado en la situación actual. Detectar los nudos del problema de pareja.

Por último, elaborar un plan de acciones terapéuticas para la próxima o próximas sesiones. Éstas son una serie de ejercicios, pautas, negociaciones o normas para realizar en casa por ambos miembros de la pareja o por cada uno de ellos. El objetivo es devolver a la pareja a un estado de tranquilidad, comunicación, confianza, armonía y bienestar en los diferentes ámbitos de su interrelación.